Meliana, la riqueza de la huerta valenciana

Creo que uno de esos pequeños placeres que nos permitimos de vez en cuando, es poder descubrir los tesoros que tenemos al lado de casa, explorar nuestra propia tierra, y eso es lo que he hecho con la localidad de Meliana, municipio que se encuentra en l’Horta Nord (Huerta Norte) de Valencia y entra dentro del marco del Turismo del Carraixet, al situarse cerca del barranco de mismo nombre.

El barranco de Carraixet riega las zonas de cinco pueblos que forman parte de la Mancomunidad del Carraixet, entre ellos tenemos Meliana.

A pocos minutos en coche del centro de Valencia, y como si nos transportáramos en un simple parpadeo de la ciudad congestionada a la tranquilidad del campo, nos encontramos con Meliana, al norte de la capital valenciana, que a pesar de ser un municipio costero, su gran atractivo es el entorno natural que le rodea. Grandes extensiones de la huerta decoran los alrededores y es de ahi donde surge su mayor actividad comercial, tanto el cultivo como la gastronomía envidiable.

Además de la huerta, otro de los grandes atractivos del municipio son los vestigios del mosaico de Nolla. Se trata de un mosaico valenciano que es único en todo el mundo y procede de esta localidad. Es precioso y todavía puede verse algunas de sus composiciones en las entradas de las casas o en las fachadas, además de que si queremos verlo en todo su esplendor, podemos visitar el Ayuntamiento de Meliana y en su interior veremos como decora este mosaico sus suelos y el despacho del alcalde entre otros rincones.

Así que la localidad brinda al visitante a recorrer sus calles y descubrir sus encantos y sus pequeños tesoros. Como la Iglesia de los Santos Juanes, que data del Siglo XVI y que podemos encontrar en nuestro camino que nos lleva a nuestro siguiente destino, la huerta que rodea el Restaurante la Barraca de Toni Montoliu.

La Huerta de Valencia es el gran jardín de Europa” afirma Toni Montoliu, un labrador valenciano totalmente enamorado de su tierra, de la huerta y sus tradiciones.

Entre las actividades que ofrece Toni es recorrer la huerta, mientras cuenta sus curiosidades, como se trabaja la tierra y abrir sus barraca tradicional para todo aquel que quiera descubrir como vivían nuestros abuelos antiguamente aquí.

Toni nos explica todo sobre la joya que nos rodea, el entorno que nos provee de recursos de calidad que podemos llevar directamente a la mesa. Si queremos añadir datos históricos, a los valencianos nos encanta mencionar que desde que los romanos fundaron nuestra ciudad, las tierras que viven pegadas al río Turia, se ha convertido en un jardín fértil donde explotar uno de nuestros tesoros más preciados, nuestros cultivos de calidad.

Además, los árabes crearon hace más de mil años el sistema de acequias que todavía se conservan en la huerta, y es administrado por el tribunal en funcionamiento más antiguo del mundo, el Tribunal de las Aguas.

Volviendo a la Barraca de Toni Montoliu, una de las actividades estrella sin duda es ver como cocinan uno de los platos más tradicionales de la tierra valenciana: una buena paella valenciana.

El gran atractivo que le añade Toni, es vivir la experiencia en primer persona, ya que invita al comensal a conocer como se extrae directamente de la tierra los productos que se cocinarán posteriormente en la paella. Productos 100% ecológicos de sus propias huertas como es el tomate, bachoqueta y el garrofó (judía plana y garrofón) . También podemos ver como se cultiva el cacao autóctono de la zona, sacarlo de la tierra y posteriormente poder degustarlo mientras pelamos los garrafones y nos refrescamos con un vaso de cerveza de la zona.

Mientras tanto vemos como se cocina el plato estrella de ese día, la paella de conejo, pollo y pato hecha al fuego de leña de naranjo, como se ha hecho toda la vida. Toni nos muestra todos los ingredientes que una buena paella valenciana debe llevar, no olvidemos la denominación de origen, y si, incluidos los caracoles. Y como bien dice Toni, una paella cuesta hacerse unas dos horas, todo hecho con menos tiempo, no es de calidad.

Terminada la jornada, llegó el momento de degustar los platos de la Barraca de Toni Montoliu, un despliegue de sabores totalmente tradicionales y nuevos para mí, como era el humus hecho a base de garrofó, o los más cercanos a mi municipio como es el all-i-pebre (plato tradicional de la Huerta Sur hecho a partir de patata, ajo, guindilla y anguila).

Por supuesto la paella riquísima, y para postres dulces tradicionales, como puede ser la calabaza asada, cultivada también en la huerta de Toni.

Desde la página web de La Barraca de Toni Montoliu, podéis reservar para comidas, y también para las actividades que ofrece para conocer la huerta.

¿No es maravilloso el poder disfrutar de productos tan nuestros de los valencianos en un entorno envidiable y que no haya sido tratado por terceros? Por mi parte solo seguir recomendando el consumir mucho más los cultivos recogidos de la terreta, el poder seguir gozando de algo tan nuestro, e invitar a todos aquellos a recorrer estas huertas y conocer de primera mano porque llaman a este lugar “el jardín de Europa“, desde el primer momento lo entenderéis.

Para llegar a Meliana, la línea 3 del metro conecta con Valencia o bien una buena propuesta es venir en bici por el carril que atraviesa toda la huerta

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